2016

“entra y sale de su cuerpo.
rápida o sutil, el agua llega y se retira, una y otra vez, dejando atrás un sabor espinoso, un escalofrío, una sensación de mareo.
cuando viene ella es toda ella, toda historia, toda miedos, toda culpas, toda agua.
la idea de que su destino es a la vez una construcción de su torpe accionar, y que su torpe accionar no es otra cosa que la consecuencia de lo que por destino le tocó irremediablemente ser, la rodea, la absorbe.
se ahoga, se encierra en teorías, en explicaciones, que de tan sinsentido, que de tanto exceso de sentido, la dejan sin aire. no encuentra el límite del agua con el viento. se desespera, espera, patalea, agota más rápido sus fuerzas. cuenta con que el resto de oxígeno le alcance adentro de los pulmones o soporta el mareo y la languidez.
cuando ya no es líquido, cuando el agua finalmente cede, respira, de golpe, profundamente, abre los ojos y ve el cielo.
ve afuera, ve reflejos en la superficie, ve su cara deformada, los acepta. ve la posibilidad de moverse a otra parte. respira mas pausado. mira. ve un mundo inmenso, complicado, vivo y lleno de experiencias.
[se mira dejándole un pochoclo a medio comer a un hombre en la vereda. se siente frustrada e inútil.
se mira aceptando una invitación de un hombre viejo y bien vestido con quien se vio forzada a compartir mesa en un lugar del primer mundo atestado de gente, un desconocido a quien su charla y su escucha le resultó amena y quiere regalarle la comida. se siente viva y afortunada en un día que parecía que iba a ser muy triste.
se ve abrazando y besando a un hombre viejo, lloroso y sin dientes en una esquina sucia, en otro país lejano, muy lejos de ese primer mundo, sin saber en que punto empiezan y terminan el amor y la lástima. llora con él. lo escucha cantar con una guitarra a la que le faltan al menos dos cuerdas. está borracha y el también, pero eso borra unos límites con los que no está de acuerdo, pero existían y mañana van a seguir existiendo. se siente agradecida infinitamente y triste de no poder hacer mas que besarlo.]
se ve dejando dibujos que son palabras, y aun mas palabras, que buscan decir y explicar lo que ve, lo que se siente estar arriba y abajo de las olas, lo poco que entiende cual es la verdad y la solución. deja mensajes que navegan en ese mar dentro de botellitas mal cerradas. se mojan, se les corre la tinta. si tan solo hubiera puesto bien el corcho.
se ve intentando construir con otros, sacar los pies del agua, caminar a otra parte. se ve de nuevo fracasando. culpa del corcho. culpa suya. culpa del miedo que se agazapaba en sus acciones y en sus palabras. culpa de sus ganas de controlarlo todo. el agua entra de nuevo en ella.
no puede contra las olas. apenas está empezando a aprender como sacar la cabeza un poco más rápido, como dar brazadas para subir, como aceptar que están ahí y solo el tiempo puede con ellas, que no es ponerse en contra lo que hace falta. pero todavía no le alcanza.
cuando se vaya lo volverá a intentar, cuando vuelva el agua lo seguirá intentando.”
“if you don’t became the ocean you’ll be seasick everyday.”

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